quarta-feira, 9 de agosto de 2006

"Aldeas de pizarra"

Existe un mundo donde todo se aprovecha: los dinteles de las puertas y de las ventanas son de castaño, las losas de pizarra están en los aleros, encima de las tejas y en los umbrales.

De los sotos se cogen las castañas y la sopa de castaña es famosa todavía hoy en día. La cabra se come cuando es vieja, macerada con vino tinto que la vuelve tierna y da sabor a la “chanfana”. De las pequeñas huertas salen los grelos frescos que, mezclados con la ”broa” (pan de maíz) y el aceite, se convierten en unas deliciosas migas. De los brezos, y con muchas abejas, todavía hoy, se obtiene una excelente miel.

Ese mundo tiene nombres: Aigra Nova, Aigra Velha, Comareira, Pena, Cerdeira, Talasnal, Candal, Casal Novo, Gondramaz, Benfeita, Fajão, Janeiro de Cima, Água Formosa, Álvaro, Sarzedas, Pedrogão Pequeno, Foz do Cobrão.

Fajão

Casi todas las casas han sido recuperadas y se siente una nueva vida.Los detalles de la recuperación son excelentes: las aldabas, las cajas que esconden los contadores. Los rincones donde se guarda la leña para el invierno, la iluminación pública muy cuidada; los pequeños espacios comunitarios se han revalorizado y, hasta el espacio donde se quemará el “madero” en Navidad tiene su sitio: en la plaza de la gran y blanca iglesia.

Érase una vez en Comareira
Es la deliciosa historia de Dª Adelaide que riega su pequeña huerta con vistas.... hacia la majestuosa Sierra de Lousã. Dª Adelaide tiene 77 años y vio a su muy pequeña Comareira ganar la dignidad que la histórica escasez le debía. Mas arriba de Comareira, un amplio “mirador” con el mayor de los bienes: la perfección de un mundo que todavía no logramos entender.

El mundo de las piedras
Ya de por si es fascinante: ¿cuántos elementos se unen para hacer una piedra? Pero para hacer un muro de piedras de pizarra, o una pared, o una casa es necesario arte. Fue lo que volvieron a aprender 14 personas dispuestas a trabajar la pizarra con maestría. Hay que verla en paredes, en viejas casas que, con arte y sabiduría, han quedado como nuevas.

La Tienda de los Talasniscos
En Talasnal. Una casita ejemplarmente recuperada donde se toma café, se prueban Talasniscos y, se habla, se descubre el encanto de pequeños lugares.

La Casa de las Tejedoras
Está en Janeiro de Cima, y si los sueños se tejen con hilos, la casa fue “tejida” con pizarra y guijarros. Fuera hay un gran telar. Es una escultura absolutamente fabulosa que marca el contraste entre la tradición y la modernidad. Porque la Casa de las Tejedoras es un gran puente hacia el futuro.

Comprar Sueños
Es lo que tejen las mujeres de la Casa de las Tejedoras en Janeiro de Cima. Tejen telas de muchos colores porque creen en el futuro. Merece la pena no desilusionarlas.

Miel, Madroño, Pan, “Talasnicos”, Cabrito de “Ti Lena”
Cosas buenísimas que se compran y merecen la pena.La miel tiene denominación de origen protegida. Del madroño se hace un aguardiente estupendo pero también se confeccionan mermeladas y, antes de todo esto, da unos apetitosos frutos rojos que salpican el paisaje. El pan está hecho por muchas manos sabias, incluyendo las de Mario, en Talasnal.

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